Mi colección de plumas

Tengo esto completamente abandonado y lo sé. No hay excusas, simplemente estoy más centrada en mi web Plan de cuidados literario y es lo que tiene.

Pero hoy vengo a resucitar un poco esto con un puñado de fotos de mis plumas, que he ampliado la familia hace nada. Desde que comprase la primera, una Lamy Safari azul, allá por 2012 más o menos, se han ido incorporando más y más miembros al estuche y a los tinteros. Ahora son todos estos:


Como dije, la primera pluma de la colección es mi Lamy Safari azul. Fue tras tener una temporada bastante intensa de tendinitis y de no parar de escribir para hacer esquemas preparando el EIR en mis primeros cuando decidí invertir en mi primera pluma. Me decidí por esta porque las críticas que encontré la ponían bastante bien y, además, en la tienda Sanatorio Estilográfico de Málaga me la recomendaron también. No dude en aprovechar la compra para pillar, de paso, el convertidor. De las mejores inversiones de mi vida, me ha ahorrado más de un dolor de muñeca desde entonces.


Me ha funcionado maravillosamente bien hasta la fecha y la he usado hasta la extenuación. La mayor parte de mis apuntes y esquemas del EIR están escritos con esta pluma. Montones de cuadernos han visto desfilar por sus hojas esta pluma. Una compra que repetiría, sin duda, es uno de mis básicos y siempre la tengo cargada. Ahora mismo lleva tinta negra de la marca Pelikan.

La siguiente que entró en mi vida es una Inoxcrom de la que no sé bien el modelo (en un foro me dijeron que podía ser la Inoxcrom 2000, pero ni idea). Era de mi padre, él me la regaló para, según me dijo, que aprobara el EIR. Es la que más tipos de tinta distintas ha tenido rotando: negro de Waterman en cartuchos largos, azul Royal blue de Pelikan y ahora mismo tiene un cartucho verde de Kaweco.


Me encanta cómo escribe, pero tiene un problema que hace que la trate con más cuidado y la saque poco de casa: tiene una gran tendencia a "hacer de calamar" y pringarlo todo de tinta. No sería la primera vez que tras llevarla en el estuche todo el día y sacarla cuando llego a casa o a la biblioteca me encuentro todo el capuchón, plumín y alrededores llenos de tinta como si se hubiese desbordado. Parece que es cosa de que no transpira bien porque no tiene ventilación en el capuchón. Entre eso y que fue un regalo es la que más mimo de todas y la que más respeto me da usarla.

En 2015 señor marido me regaló para mi cumpleaños esta preciosidad, una Sheaffer VFM Excessive Red. Estuve una temporada usándola mucho con tinta negra, pero actualmente la tengo cargada con un cartucho rojo de Kaweco (que es absolutamente precioso, una tonalidad cereza que me tiene enamorada a más no poder). Perfecto para resaltar partes importantes de mis apuntes, es el compañero de batalla inseparable de la Lamy Safari cuando voy a estudiar.


Es muy elegante y cómoda a la hora de escribir. A pesar de ser metálica no pesa mucho. Su única pega es que solo admite cartuchos cortos, no admite los largos, pero bueno, es un mal menor.

Viendo mi experiencia tan buena con la Lamy y con las plumas metálicas en cuanto salió el nuevo modelo de Lamy AlStar metalizado no dudé en ir a Papelería Arturo Manuel, en Valencia, y pillarme una nueva para la colección. Creo que me pensé más el color en sí que el hecho de comprarla, estuve dudando porque todos eran preciosos. Al final me decidí por la Lamy AlStar bluegreen. Y tengo que decir algo: es mil veces más bonita en directo que en fotos.


La compré con convertidor, con idea de ponerle tintas diferentes a las habituales negro/azul, y usarla hasta que se caiga a pedazos, como mi otra Lamy. Ha probado tinta negra de Pelikan y la tengo ahora con una de Diamine, la Evergreen, que es la que estoy usando para escribir el NaNo de este año. La verdad es que desde que está conmigo le he dado muchísimo uso y cada vez me parece más y más cómoda a la hora de escribir.

Los últimos en incorporarse a mi escritorio han sido estas tintas de J. Herbin: Gris nuage, Rouge opéra y Violette pensée. Son todos cartuchos, ideal para las tres plumas que tengo sin convertidor (Inoxcrom, Sheaffer y Kaweco). Son, además, cartuchos cortos, así que sin problemas para usarlas en todas ellas. Tengo pendiente probarlas pronto.


Y en el mismo pedido a Miestilografica donde pedí estas tintas añadí la última pluma de la colección: Kaweco Perkeo Indian Summer. Una preciosidad que solo me ha dado tiempo a probar con el cartucho de prueba que traía (un azul de Kaweco que me ha hecho reconciliarme con las tintas azules después de hartarme de que el azul de Pelikan me clarease tanto).


Puntos buenos que tiene, con lo poco que he podido testearla: es ligera, ligerísima, y parece muy cómoda para escribir. Además, admite cartuchos largos de tinta y eso ha hecho que gane muchos más puntos para mí todavía.

Y esos son todos los "habitantes" de mi estuche de las plumas. Pueden parecer muchas, pero como a cada una la tengo con una carga diferente puedo darles diferentes usos, según me interese, con lo que puedo aprovecharlas aún más. Como si necesitara excusa para probar a escribir, claro que sí.


You're doing it right, Kaweco!

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