28.

Querida yo:

Quédate con estas líneas, que serán muy breves. Un pequeño recordatorio de mí para mí, una pildorita necesaria en los días que vives.

El cansancio que te sacude ahora mismo es pasajero, volverá todo a su cauce dentro de poco. Falta menos de lo que imaginas para que vuelvas a tener tus horarios como siempre y puedas organizar tu vida como acostumbras. Hasta entonces, ánimo y paciencia, no te queda otra.

Has tragado mierda por encima de tus posibilidades, a espuertas, pero era necesario. Ahora puedes decir que eres más fuerte que todo eso, mucho más. Te ha servido para poner cada cosa en su lugar correspondiente. Priorizar por encima de todo. Toda enseñanza al respecto nunca es despreciable.

Has tenido palos, has tenido momentos de flaqueza. Quién no. Has alimentado a la misantropía en algunos casos con motivos flagrantes porque el descaro ajeno ha resultado, en demasiadas ocasiones, demasiado evidente como para pasarlo por alto. Y lo mejor de todo es que aún así no has perdido los papeles. Madurar, sin duda, es no mandar un "os podéis ir a la mierda, yo os pago el billete de ida" ante ciertos mensajes provocadores, sino callar y pagar con la misma moneda, la indiferencia. Que ya lo dijo la Pantoja: "dientes, que eso es lo que les jode".

Pero no es todo malo, también has conocido a gente estupenda en tu camino. Has desvirtualizado a otros muchos con los que compartes emoción y profesión. Has seguido rodeada de los tuyos, los de verdad, los que siempre han estado ahí y siempre estarán. Incluso has recibido visitas de lo más especiales: la familia y, por supuesto, ta Princesse (siempre tan necesaria, generando siempre esos momentos imprescindibles).

También has viajado. Has pisado Málaga menos de lo que te gustaría, pero por otro lado has estado en Italia. Has conocido un país que a priori no te decía mucho y que ahora te tiene enamorada, un país al que volverás seguro y que quieres conocer más y más. Verona, Padova y Venecia los llevarás siempre contigo. Tus huellas también han conocido sitios más cercanos, como Sagunto o Cullera.

¿Que si has escrito? Tanto como para parir en ocho meses un poemario. Y, además, literariamente no está tan mal la cosa. Has enviado tus letras a concursos y editoriales. Has participado en el ENDEI. ¿No te habías propuesto luchar por tus textos? Eso has hecho, sin duda. Siéntete orgullosa, has vencido al pánico escénico y al perfeccionismo al intentarlo. Ahora toca seguir trabajando en ese camino.

Quién te iba a decir que en doce meses ibas a ejercer sin parar tu profesión. Que ibas a cambiar tanto de puesto de trabajo. Que te irías llorando tan amargamente de la URPA, porque te querías quedar. Que acabarías en una residencia de monjas y, más tarde, volverías al hospital a trabajar en planta. Que aprenderías tanto entre tanto sitio. Que echarías tanto de menos el ambiente y a tus compañeras urperas allá donde vas, pero te adaptas igualmente. Que te gustaría tanto trauma que no quieres volver a tu planta original, esa que aún sigue cerrada.

¿Sabes lo mejor de todo, casi lo más importante? Por fin tenéis vuestro Refugio (el 10101, por supuesto). Ha sido de lo más emocionante, de principio a fin. Y aunque aún queden mil cosas por hacer todavía para que sea el sitio perfecto, de entrada ya lo es porque es vuestro. Por fin puedes disfrutar de tu rincón propio, como tanto habías soñado en los últimos tres años.

Cómo no ser feliz a su lado, con todo lo que te ha demostrado hasta ahora, con lo que estáis construyendo. Cómo no agradecerle tanto, desde la cena recién hecha cuando llegas de trabajar tan cansada hasta esos momentos de felicidad que compartes con él por cualquier motivo. Como diría Nach: "tu amor me hace libre y así de libre lo digo". Por muchos años así, sin duda.

Tus veintisiete han estado plenos de experiencia. Seguro que los veintiocho que ahora inauguras serán mil veces mejores. Ya lo verás.

PD: si alguien te regala ese lanzallamas o ese dragón que tanta falta te hace te hará Khaleesi para la eternidad y lo sabes.


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