Anochecer junto al asfalto

Sostengo el peso de la avenida
y la apaciguo
con el transcurso del camino
entre mis pasos.
Mi piel protege
el esqueleto que asoma tímido
por sus esquinas.
Aprietan las costuras,
se desvanece bajo las farolas,
y bailan
con la música invisible
del que nada cree y todo ve lejano,
del que se siente un feliz extraño
en un mundo encantado de conocerlo.

El peso de la avenida se amortigua
bajo mis pisadas distantes.
El aire oloroso y fragante de las huertas
aún se cuela por las ventanillas
y en mi piel se erizan las señales
por las que a tu paso
y a punta de pájaro,
a vuelo de dedo,
trazo mapas donde perdernos.

Seguimos en la tierra de los versos
donde me descubro un día
y al siguiente soy otra
y al otro
y por cuantos ojos vea en mis caminos
hay trece millones de historias.

Aquí sigo, entre imágenes,
mientras la avenida me abraza de nuevo.
Anochecer junto al asfalto
significa que el papel se convierte
en apéndice de mis entrañas.
El peso de las farolas me mecerá
con su luz amarilla
mientras mis órganos tiritan.

Comentarios

  1. "Y por cuantos ojos vea en mis caminos/ hay trece millones de historias". Abajo el sombrero

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