2 jun. 2016

Ghost flowers


Flores. Flora. Vegetación. Palabras que rebotan en mi mente una y otra vez cuando los fármacos, la medico-quirúrgica de turno, las regla mnemotécnicas o la campaña de empapelar todo con mi currículum no están ocupando mi tiempo.


El poema se titula "XVII" de forma provisional. Está sin corregir todavía porque los anteriores reclaman mi atención ahora mismo. Pero de cuando en cuando, según las palabras ajenas que encuentro por ahí, vuelvo a él y lo leo. Recuerdo cuándo lo escribí, recuerdo qué momento hizo que mi cabeza maquinase a toda velocidad, guardase la escena en la memoria y creara esos versos. Cuando vuelvo a él, cuando me dejo impregnar por su esencia, siento que es una pieza clave de mi poemario y un orgullo para mí.

Hay creaciones que por el simple hecho de haberlas escrito son motivo para presumir de ellas, para verlas con otros ojos y para estar especialmente orgullosa del resultado. Tengo esa sensación con este poemario en general y, entre todos los poemas, uno de ellos en particular es este "XVII". No pierde vigencia, no pierde fuerza, más bien gana conforme pasan los días, me rondan las palabras, leo el resultado de mi escritura durante prácticamente todo el EIR pasado y siento que he dado veinte pasos adelante.

Vuelvo a viejos poemas, a mi primer poemario y lo desecho sin pestañear, como una etapa cerrada, algo que tenía que ser escrito para poder crecer, para poder llegar donde estoy ahora. Para poder verme con mi cadáver vegetal (celulosa y no celulosa) entre las manos, encuadernado en espiral, marcándolo con la tinta roja más hermosa que podría haberle puesto a mi pluma favorita, la Sheaffer. Los primeros pasos, esos fantasmas que se quedarán ahí en el recuerdo de las obras que se escribieron para evolucionar, han servido para que hoy Otep me toque al oído su Ghost Flowers.

Y ahora yo, recordando lo viejo, rememorando las palabras ajenas, con un puñado de folios donde trabajar la versión depurada de mis poemas, tarareo entre dientes:

"You will know me by the scars I bare
You will know me by the hate I swear"



Nunca agradeceré lo suficiente a este poemario sin título por el momento que me esté devolviendo la fe en el EIR y las fuerzas para seguir como pocas cosas lo estaban consiguiendo hasta el momento. Tenía que hablar de él en primer lugar porque después de unos meses muy complicados por fin estoy retomando el ritmo de estudio y la motivación. Está siendo mi aliciente para continuar con el esfuerzo diario.

Una vez más: literatura, gracias.

Por cierto: Plan de cuidados literario existe, es una realidad. Es el resultado de medio año de ideas, deliberación, ensayo, error, trabajo y muchas vueltas por el camino para que el resultado quedase tal y como tenía en mente. El lunes pasado lo presenté en las Cartas para explicaros de qué iba a ir mi web. Debo decir que me estoy currando la próxima entrada de ahí y tendrá que ver con la Enfermería, para arrancar con fuerzas. Id ya a echarle un vistazo a la página, que os está esperando.


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