El monstruo que habita en mí

Siempre quedará II
"Incluso da igual lo que luches, también existe el fracaso."


«El monstruo que habita en mí, en plena cuenta atrás, promete liberar sus ataduras de un momento a otro. La contención mecánica a la que le somete mi neurona se la trae al pairo y pide sangre, mucha sangre. Azuza cada vez que tiene oportunidad y consigue, a veces, hacerse con el control. Breve espacio de tiempo, pero consigue desatar el caos.

El monstruo ruge y ruge cada vez más. Bajo el aparente silencio que me envuelve ahí está, atronando con su voz cada recoveco interno. Hace temblar hasta los cimientos. Sus últimas cantinelas, las más frecuentes en los días precedente, incluyen descalificaciones por doquier y garantiza (entre foco y foco de despotrique) que me estoy volviendo blandita con tanto "no decir nada".

Qué sabrá sobre autocontrol. Es el responsable de que hoy el café me dé asco mientras leo. Pero calma, tranquilo, todo se andará.

El monstruo sabe que empuño el bolígrafo ahora. Y que la mitad de lo que dicte mi neurona va a estar impregnado de esos aullidos, lo tengo más que claro. Tacharé buena parte de las frases que tenga mientras pongo distancia de los focos que consiguen con más facilidad hacer que eleve sus gritos, a saber, entre el látigo interno, fallos propios y estupideces ajenas anda el catálogo.

El monstruo que habita dentro, en lo más profundo de mis entrañas, tiene demasiada rabia acumulada. Qué tiempos aquellos en que vivía casi a flor de piel y si me mordía la lengua me envenenaba. Qué tiempos aquellos en que la criatura asomaba hasta a mis ojos.

Madurar es esto: para qué dejarle suelto si, total, tampoco servirá de mucho ese aullido. Déjame tiempo, querido, ambos sabemos que al final lo vamos a disfrutar más. Estoy segura de que tendremos nuestro momento, ese en que te dejaré salir al fin, soltaré tus cadenas y ambos gozaremos. No olvides que soy tan bicho venenoso como tú, pues nunca conseguiste matarme por más veneno por medio que hubiese, por más que mordieses.

Mientras tanto, grita lo que quieras. Para eso está el arte, para darle la vuelta a la tortilla mientras espero mi momento y lucho a brazo partido contigo. Y yo estoy empuñando el bolígrafo en estos momentos.»


Tetralogía "Crónica de un EIR anunciado". Parte 2.

Comentarios

  1. No le dejes paso. Nunca dejes que los monstruos sean más fuertes que tú.
    Todos tenemos monstruos y fantasmas, y la magia está en anticiparse a ellos.
    Me está gustando mucho la tetralogía.
    ¡Ánimo!

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    1. Nada, tranquila, este lo tengo atado en corto, no hay problemas para manejarlo.
      Tengo ya las siguientes preparadas, a falta de una revisión final. Besos!

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  2. Escritura como declaración de intenciones, como refugio, como habitáculo, como vida. Estoy segura de que compartes ese sentimiento, por las letras que acabo de leer.
    Me pasaré a leerte a partir de ahora, escribes bonito. (Yo estaré por aquí http://alunaslejos.blogspot.com.es/ )
    Un besote.

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  3. Muchas gracias por tu comentario. Creo que me has calado bastante bien.
    Me paso también por tu blog. Nos leemos, un beso.

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  4. Me resulta bastante duro afrontar esos momentos de "tengo que contener algo que llevo dentro". Pero creo que es, al fin y al cabo, lo gratificante de ser una persona íntegra que tiene las cosas claras.

    No hay nada más satisfactorio que tener dentro una faceta atada en corto, con bozal, y saber que tienes poder suficiente como para mantenerla así. Hasta que haga falta o la ocasión lo merezca/requiera. :)

    ¡A seguir sosteniendo la batuta!

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    1. Al final, cuando la ocasión lo merece y dejo suelta a la fiera es muuuucho más divertido y gratificante. Así que merece la pena mantenerla el resto del tiempo atada en corto.

      Nos leemos.

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