22 jun. 2015

Cinco años como enfermera

Hoy hace cinco años que andaba como loca saltando de felicidad. Por fin supe la nota del único examen que me faltaba y tenía la inmensa alegría de saber que había acabado, que lo había conseguido, que por fin, y con veinte años, el título era mío. Que ya era enfermera.

Qué diferencia de entonces a ahora en tantos sentidos.

Hoy me paro a recordar ese momento en concreto, el de conocer la nota del último examen que hicimos (Comunitaria, para más señas) porque esas ganas tan enormes de celebrarlo son las mismas que estoy deseando sentir el próximo mes de febrero cuando sepa mi posición EIR. Cómo quiero sentir esa euforia tras tanto tiempo estudiando.

Y claro, tanto recordar también me hace pensar en varias cosas que tienen y no que ver con ello.

Por ejemplo, me acuerdo de aquellos momentos y de todo lo que tuvo que pasar hasta llegar a conseguirlo. Cómo se me plantó en mi santo epicentro que me iba a sacar en junio todo así se hundiese el universo por el camino. Las horas de música sin parar, en unas cantidades que solo las he igualado luego con el EIR. Las noches de insomnio pasadas delante de los folios, una tras otra, porque no hay mejor hora para acabar la sesión de estudio que las tres y pico de la mañana.

Todo por conseguir lo que me había propuesto, cosa que al final celebré.

Me estoy acordando de todo esto porque, entre otros motivos, vi que podía ser capaz de conseguir solo si lo quería y luchaba por ello. Porque fue un esfuerzo por una gran recompensa y me está sirviendo de gasolina para alimentar mis ganas con ello. Porque ni por todos los intentos del mundo de cualquiera que quisiera hacerme daño podría ahora mismo hundirme, sino darme más fuerzas para conseguirlo (casi tantas como ese "no es para tanto" de hace cinco años).

Porque se me ha plantado en mi santo epicentro que lo conseguiré pase lo que pase, así se hunda el mundo y el universo: no queda sino sacar mi plaza. Y el cinco siempre ha sido mi número.

6 comentarios:

  1. Irradias positividad y motivación. No tengo ninguna duda de que este año te voy a ver en Madrid con tu plaza bajo el brazo y con una sonrisa de oreja a oreja.

    Puff, cinco años, se dice pronto. Anda que no ha llovido...

    ¡Mucho ánimo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y espero que esta vez nos veamos en el Ministerio y nos vayamos luego a celebrarlo por ahí. Quiero conocerte de una vez.

      Besos y gracias por los ánimos :)

      Eliminar
  2. ¡Me uno a Jerbi! Cómo alegra, mola y motiva leerte en este post... respira superación y nostalgia por lo bueno a partes iguales.
    Qué ganas tengo de leer ese tweet tuyo anunciando que eres residente. Ya te toca, vaya que sí.
    ¡Besos y a por ello!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojalá este año pueda ponerlo por fin, me quedé con todas las ganas esta última vez. Me tengo que "alimentar" de estas cosas para motivarme y seguir adelante.

      Beso, gracias por los ánimos.

      Eliminar
  3. ¡Así se habla, manita!
    Como te dije en su momento (¡cómo ha pasado el tiempo!), enhorabuenísima y a por todas. Sé que eres una luchadora nata y que, ante la adversidad, te creces más que nadie.
    ¡Este es tu año! A comértelo todo con patatas.

    P.D.: El kétchup lo dejo a tu gusto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estas cosas me hacen pensar que hace mucho tiempo que tú y yo nos conocemos, hermosa. Eso y que a ver cuándo podemos vernos y comer juntas... Patatas fritas, por ejemplo.

      Besos, manita.

      Eliminar

Gracias por leer esta entrada de Una enfermera rodeada de cerezas.
Los comentarios hacen crecer los blogs. Comenta y serás respondido.