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Mostrando entradas de junio, 2015

Cinco años como enfermera

Hoy hace cinco años que andaba como loca saltando de felicidad. Por fin supe la nota del único examen que me faltaba y tenía la inmensa alegría de saber que había acabado, que lo había conseguido, que por fin, y con veinte años, el título era mío. Que ya era enfermera.

Qué diferencia de entonces a ahora en tantos sentidos.

Hoy me paro a recordar ese momento en concreto, el de conocer la nota del último examen que hicimos (Comunitaria, para más señas) porque esas ganas tan enormes de celebrarlo son las mismas que estoy deseando sentir el próximo mes de febrero cuando sepa mi posición EIR. Cómo quiero sentir esa euforia tras tanto tiempo estudiando.

Y claro, tanto recordar también me hace pensar en varias cosas que tienen y no que ver con ello.

Por ejemplo, me acuerdo de aquellos momentos y de todo lo que tuvo que pasar hasta llegar a conseguirlo. Cómo se me plantó en mi santo epicentro que me iba a sacar en junio todo así se hundiese el universo por el camino. Las horas de música sin p…

Letras salvadoras

La primera vez que las letras me inundaron todavía era demasiado pronto para ser consciente de ello, así que hice lo que cualquier crío hubiese hecho: rotuladores, folios, lápices y a tratar de contar qué era eso que se me había ocurrido. Con dibujos y todo.

Ha pasado ya muchísimo tiempo de aquello. Ha llovido más aún.

La antepenúltima vez que me sentí llena de letras, llena de ganas de narrar, sirvió para que me lanzase a esto de la escritura y a partir de entonces no lo pude dejar. Significó algo más que un poema casual o un texto rápido muy de tarde en tarde, hubo algo más. Empecé a jugar con tramas, a equivocarme, a avanzar, a pifiarla como nunca y acertar a veces. Me sirvió para que el germen de una idea que me ha venido acompañando hasta ahora apareciese en mi vida.

Por medio, o más bien a principios de la siguiente etapa, fue cuando abrí mi blog literario, mi segunda casa.

Y es que esa penúltima vez que las letras me inundaron y se hicieron hueco en mí significó mucho, muchísim…

Semana 15 de estudio (cuarta temporada)

«La mejor manera de saber que será un buen día es luchando desde temprano por conseguir aquello que quieres.»
Y eso me dedico a hacer a diario, los siete días que tiene la semana, incluso los días de descanso. Porque lo que quiero abarca tantas cosas como lo evidente, esto es, mi plaza querida y deseada, pero hay más, mucho más. Esta neurona también se alimenta de letras, propias y ajenas, y si hay que invertir tiempo en escribir o quiero pasar un rato leyendo tampoco me voy a negar el placer de hacerlo.
Por cierto, que estoy deseando recibir correo de dos personas. Tengo ganas de hacer de esta semana algo muy intenso gracias a ellos.
Por cierto, que estoy deseando que otra persona muy concreta deje de enviarme correos donde parece que está pidiendo a gritos una atención que paso de darle, más que nada porque es un continuo "quién te ha preguntado", "no te lo crees ni tú" y "veeenga, sí, claro, y qué más". A ratos pienso que soy demasiado diplomática con …