El todo y la nada

Siete días de contrastes. De saltos entre el "lo conseguiré" con voz del triunfo más absoluto y del "no puedo si sigo así" entre ahogos por alergia. Siete días donde he ido de un lado a otro dando bandazos, maldiciendo mucho por no poder respirar bien y floreciendo por dentro. Días en los que cuando no he podido centrarme por culpa de la falta de sueño, los mocos y el picor de ojos he estado pensando. Lo que ha dado de sí, aunque no lo parezca.

Si dejara el post en blanco creo que sería la mejor manera de plasmar lo que tengo en mente en realidad. Se me juntan los temas a estudiar, los trabajos del Congreso de Salud Mental por leer y las historias que quiero escribir. Todo junto, todo a la vez.

Ha sido una semana de hacer mucho algunos días, de que me cundiera de verdad, y de días en que me he sentido tan cansada y hecha polvo por la alergia que no he podido casi ni centrarme. Y, por medio, y como suele ser costumbre en mi neurona, pensando en cuántas ganas tengo de retomar la escritura.

El todo es una sensación que ahora mismo, frente al papel no sé explicar. Todavía estoy tratando de contenerla porque se forma a partir de lo que abarco y quiero abarcar, de logros, de pequeñas metas tachadas. De las que sé que conseguiré, también. De lecturas de estos días que me han hecho darle un par de vueltas más a las cosas que de costumbre.

Creo que podría describirla un poco como la sensación de que mi mano sostiene las riendas. Yo soy la dueña de mi camino, de mi trayecto. Sentirlo, ser consciente de ello, es algo demasiado poderoso como para reducirlo a una metáfora, esta se me queda a medias cuando no me refiero solo al estudio, cuando lo que mi mano izquierda (soy zurda a veces, para algunas cosas) tiene ahora sujeto es algo más, mucho más.

La nada, la sensación de vacío cuando tenías la semana planificada al dedillo y todo ha ido cayendo como un castillo de naipes bajo una racha de viento, sin poder evitarlo. Cuando se te derrumba el planning por más que luchas, pero hay días que no puedes. Hay días que es mejor terminar en la cama, desconectando, porque también tienes derecho a un poco de descanso. Hay días que necesitas encontrarte mejor porque ni a base de fuerza de voluntad consigues nada. El próximo será mejor, te repites, porque no queda otra.

Y la nada y el todo se conjugan y conjuran palabras en torrente sobre mi cuaderno inseparable. Y se mezclan para que ahora mismo siga siendo, al igual que estos días atrás, una mezcla de ambos puntos, un péndulo que va de un extremo a otro sin cesar. Y se pelean, buscando a ver quién ganará en cada minuto.

Y, por medio, más bajito que todo lo que me rodea, apenas audible, dormita mi creatividad. O debería ser más precisa diciendo que está rumiando en voz baja. Mientras todo y nada se disputan mi ánimo frente al estudio y las responsabilidades, mi neurona trabaja a fuego lento mis ideas. De cuando en cuando sube algo del aroma de lo que cocina y es lo que más trastoca a la nada y el todo, lo que le da la vuelta a lo que esté en ese momento triunfando sobre mí. Es cuando más ganas me da de volver a escribir, pero hasta que haya terminado aunque sea el Congreso no pienso hacer nada.

Toca esperar y desesperar. Luchar para que la nada no se imponga en las horas que toca darlo todo. Y hacer que el todo triunfe, retomar las ganas, tirar de las riendas. Toca seguir el camino que me he impuesto, eso sí, más consciente que nunca de por qué hago lo que hago.

Toca sacar a la valquiria que llevo dentro. A mi querida Valkyrja Eir.

Por cierto, para terminar el post e inagurar en condiciones los próximos siete días os recomiendo el blog de Marta Merino porque si sois opositores y no os motiváis con él es que sois ya máquinas frías, pura robótica. Su lectura es una inyección de ganas de seguir adelante como pocas.

Comentarios

  1. Esos días de altos, y luego ésos de bajos... todo junto. Madre mía.
    Eso nos va a pasar a todos siempre. Es en esos días cuando a mí me da por aislarme porque veo que no puedo. Y no es por falta de ganas.
    Muchísima fuerza, Isi. Mientras, deja que la neurona le dé a la literatura, que ahí está tu libreta como testigo de todas las ideas que se le ocurran.
    ¡Besos!

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    1. La alergia me ha tenido completamente bipolar esta semana. No me dejaba dormir, así que he estado muy hecha polvo, y con ganas, y sin poder, pero queriendo. Menos mal que ya voy mejor.

      Muchas gracias por los ánimos. Sé que así volveré con fuerzas a la escritura.

      ¡Besos!

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  2. Dios mio, te entiendo tanto. Estoy en una carrera de salud también, y ya no puedo más con mi vida, con mi cuerpo y con mi mente.
    Te mando toda la mejor vibra positiva, un beso :)

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    1. Igualmente, ánimo para ti también. Un beso.

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  3. Jolin, la alergia te tiene destrozada. Esperemos que no dure mucho (o que llueva un par de días para darte tregua).
    Mucho ánimo, guapa. Besos.

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    1. Hoy está nublado y estoy cruzando dedos a ver si llueve y limpia un poco el ambiente. Al menos el último par de días parece que voy mejor, pero me cuesta dormir aún.

      Besos, nos leemos.

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