Donde quiera que estés, te gustará saber

Donde quiera que estés, te gustará saber...

Que me he manchado las manos de tinta. Que la madrugada ha acabado como si el tintero se hubiese volcado en mis manos. Si en vez de azul fuese rojo, esto sería un campo de batalla tras una matanza. Y no han faltado elementos que hagan sugerir lo contrario: el cadáver de un borrador a corregir flota a la deriva, el moribundo lápiz lo señala como si fuese testigo de un delito.

Te gustará saber que he estado leyendo en lo que trabajo. He tenido que darte la razón multitud de veces, mientras otras tantas he estado cabeceando y viendo otras sombras. Otros cuerpos, otros miembros, otras formas. Han flotado a mi alrededor, susurrándome fechas, momentos, intenciones de cada línea que leía. A veces me he transportado hasta el instante y lo que sentía cuando lo escribí.

Te gustará saber que ahora mismo soy un folio en blanco lleno de notas. Que he estado peleando toda la semana entre el "no-hacer-nada" y rellenar papel sin parar, entre ideas propias y anotaciones varias. Que tengo algo ahí que grita ser redactado, pero no sé por dónde meterle mano.

Te gustará saber que me he sentido inspirada como hacía tiempo que no me pasaba. Que han sido mis propias palabras las responsables de ello. Que por ello he estado tan atareada, tan metida en páginas, por ellas he manchado las manos de tinta, por ellas he anotado tanto que me siento que reboso letras por doquier.

Donde quiera que estés, te gustará saber que he vuelto a la literatura, si es que alguna vez la dejé.

Donde quiera que estés, te gustará saber que he encontrado la canción de Serrat que habla de ti, por la que escribo esto. Va por ti.

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