Aportaciones

Estamos ya a 15 de agosto, por lo que ya medio contrato ha pasado, bastante rápido además. Volviendo de trabajar ayer estuve dándole vueltas a esta entrada y la traigo hoy. Porque me apetece reflexionar un poco, porque para eso tengo mi blog y porque tengo ganas de llenar esto con algo más que mis resúmenes semanales.

Vengo a hablar de aportaciones. Qué me aporta a mí el EIR y qué le aporto yo a él.

No quiero ser monotemática y que el estudio ocupe todas mis entradas, porque hay más mundo alrededor. Soy de la firme opinión de que no debería hacerse de la preparación a este examen el eje de rotación del universo, que no debería ver todo desde el mismo prisma, que hay más cosas en las que fijarse en la vida. Lo soy por un motivo muy sencillo: si solo se focaliza la atención en un mismo tema y el resto pasa a un quinto plano (el segundo plano está demasiado cerca) al final solo consigues agobiarte más y más. No es sano. Estamos todavía en agosto, falta mucho tiempo. No es el mejor momento para estar ya hasta las narices del tema, no cuando todavía queda para el examen la tira.

Por eso, y porque me gusta buscarle el lado positivo a esto de estudiar en verano, es por lo que mi querida neurona me trajo la idea de teclear este post. Porque en un intento de ampliar horizontes me he analizado y he observado mi mundo enfermero.

He de empezar por los posts semanales. Supongo que todo empezó en un intento de comprobar qué hago a lo largo de la semana, además de asegurarme la frecuencia de actualización del blog. A veces no he sabido qué contar, sobre todo cuando estaba liada con la mudanza. Otras, no sabía cómo sintetizar la semana, como estos días de trabajo. Pero noto que me sirve para darme cuenta de que el tiempo transcurre, no se detiene. Me gustaría ver más avances y tengo que ponerme más a ello. Noto que esas entradas no parece que interesen mucho, pero no puedo dejar de hacerlas porque para mí son importantes. Este blog no deja de ser un sitio personal, y el diario de este tercer año de estudio debe estar plasmado. Quiero que sea el último y obtener mi plaza en 2015, quiero leerme más adelante y ver cómo lo hice.

Tengo que decir, pues, y un poco a modo de resumen del parrafazo anterior, que lo que me ha aportado este proceso de estudio, a falta aún de mucho tiempo por delante, es disciplina. Me ha dado mucha confianza en mí misma y en mis capacidades. Me ha enseñado bastantes cosas, más allá de lo estrictamente académico. Me ha mostrado que la motivación es la clave. Y, por supuesto, esa disciplina de la que hablo. A 15 de agosto como estamos, con el índice de temarios delante y mi planning personal de estudio en papel, veo el calendario y sé que puedo. Cómo no voy a poder. Lo veo fácil, factible. Me veo más fuerte que nunca para conseguirlo.

Pero también yo le he aportado a esto. ¿Cómo puedo yo aportarle al estudio? Supongo que es la pregunta clave. Mi respuesta me la ha dado la experiencia laboral de este año. Desde 2011 no pisaba un hospital (como profesional, se entiende) y en estos quince días me he dado cuenta que tanto tiempo de estudio, aunque no haya ejercido, han hecho que no me oxide del todo. Me noto profesionalmente más segura de lo que hago y en ciertos momentos del día, ante ciertas situaciones, salta a la mente algún conocimiento de todo lo que he ido asimilando con tanto estudio. Al estar en una planta de medicina interna veo de todo a diario, por lo que el abanico se abre y me está sirviendo como aprendizaje y recordatorio. Así que a este estudio, a este esfuerzo, le aporto la seguridad de ver el fruto en la realidad, de notar que se ha quedado bien interiorizado. Esa seguridad ayuda a la autoestima y a la confianza. Así que le aporto dosis dobles de motivación.

Es por eso que ya no me enfrento a los apuntes como si fuesen un desafío imposible. Siento que he cambiado un poco de mentalidad, no lo veo ya como una carrera de fondo. Lo veo como un continuo, como algo en lo que esforzarse a diario. Lo veo como una parcela más de mi profesión, a lo que debo dedicar X horas al día, las que sean necesarias, para cumplir un pequeño objetivo diario. Se me hace más accesible, más ameno, supongo que por verle la aplicación práctica. No deja de ser una cuestión de disciplina, pero no me asusta trabajar y pienso hacerlo.

Al final, el EIR me aporta conocimientos, disciplina y confianza, yo le aporto doble motivación, seguridad y autoestima. Creo que es una balanza equilibrada. Puede salir algo muy bueno de esto.

Feliz puente, señores. Nos leemos.

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