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Mostrando entradas de marzo, 2013

Seas mar

Cuando las nubes grises pueblan el cielo, y la lluvia hace su agosto en abril. Cuando la primavera y el invierno se confunden, se deshacen, y sientes que marzo se marcha de aquí. Cuando el frío ocupa el cuerpo marchito que dejó atrás, y el dolor ahonda, vive en ti. Entonces es cuando los versos más amargos flotan en papel, y cuando la tinta los hace florecer.

Rómpete en mil pedazos, nunca es suficiente. Nunca lo fue.

Deshazte como la espuma del mar. Una y mil veces tírate contra las rocas más afiladas en plena tempestad. Deshazte al chocar, como las olas, baila en el viento, sé aroma salino, marítimo.

Forma parte del paisaje, de la arena de la costa. Esa cala segura donde poder refugiarte cuando ya no quede nada y tu barco esté a punto de hundirse. Cuando el cielo clame venganza destrozará cuanto pille a su paso.

Ah, cuando la primavera dé paso a mejores tiempo. Cuando florezcas... Quizás seas océano en calma, atardecer de colores brillantes. Melancolía en forma de reflejos, la esc…

Al borde del vacío

Salto de improvisación en improvisación, como si fuera una trapecista, desafiando al abismo. Y lo peor es que sé que no soy pájaro ni pretendo serlo, que mis alas son de mariposa y quizás no me sostengan, ni me harán volar alto, pero son tan hermosas, con su colorido azulado, que disfruto con su tacto aterciopelado en mi espalda desnuda.

Avanzo, entre hilos invisibles. Salto, de un lado a otro. Me balanceo, insegura y tímida en los bordes más ariscos, desde donde diviso piedras como cuchillos que podrían destrozar mi cuerpo en segundos. Me columpio en el mismo borde de la inmensidad, lentamente, con los pies colgando, sintiendo el viento acariciarlos.

Extiendo los brazos a veces, imaginándome equilibrista. Tratando de esquivar las tormentas que quieren explotar sobre mi cabeza, los elementos que me azotan y me quieren arrojar a mares donde residen garlenas y huracanes.

Escapo, ni yo sé como. Escapo de todo eso y más, sigo dedicándome a cruzar el vacío tanteando con la punta de los ded…

Positivismo de domingo por la tarde

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Se acabaron las lamentaciones, los momentos de bajón.
Que si bien no estoy pasando por mi mejor momento sé que puedo, que podremos juntos.
Porque le tengo a él, que me anima, me apoya y me roba sonrisas.
Porque esas sonrisas que me roba son mágicas, me alegran el corazón como nada.
Porque he tomado ya algunas decisiones.
Pienso probar suerte, nadie dijo que esto estuviera ganado o perdido de antemano. Y yo quiero intentarlo.
Pienso corregir mis historias, hacerlas grandes, continuar, seguir adelante. Estancarse no es la solución nunca.
Pienso seguir guerreando, porque estarme quieta no forma parte de mi naturaleza. Si estoy quieta me muero.
Y a por el EIR pienso ir a muerte, como si no hubiese mañana.


No me pienso frenar. No lo voy a dejar. No voy a parar.
Lo conseguiré, cueste lo que cueste.

Desmotivación

Libros ya estudiados que me miran con ojos de "vuelve a intentarlo". Correos desiertos, páginas sin ofertas de trabajo, silencio. Historias terminadas hace tiempo que precisan una corrección profunda. Ideas que se pasean, pero muy lejanas, como si se alejaran y despidieran. El tiempo, que pasa lento a ratos, y a ratos rápido, pero que devora mis pocas ganas. Cansancio extremo que me sacude por dentro. Proyecto de corrección de una historia. Futuras publicaciones en diferentes medios. Dos historias más para escribir, así como un relato. Un concurso que me tienta demasiado y no sé qué hacer con él. Un futuro reto personal que busca devolverme la ilusión. Indecisión, por no saber qué hacer, por no tener nada claro.

¿Preguntaste cómo me siento hoy, cómo llevo sintiéndome estos últimos días? Una mezcla de todo eso. No tengo nada claro, me siento absolutamente perdida en todo. No sé qué camino tomar, no sé en qué centrarme, y no encuentro motivos para hacer nada.

Estoy tan gris como el cielo …