24 abr. 2011

Princesse et Poupée


Y aún recuerdo cuando me enteré que te ibas a Francia de Erasmus. Cuando me contaste que te ibas, cuando quedamos para dar una vuelta, una de las pocas veces que te vería, que podría verte, antes de que te fueras. Recuerdo cuando entramos en una tienda y encontramos estas mariposas, y tú compraste una rosa y yo la verde. Para mantenernos juntas a pesar de la distancia.

También recuerdo, mucho antes que eso, las tardes de charla que se nos hacían cortísimas, los intercambios de pensamientos e inquietudes. Que no me ha importado nunca ser la peque y que tú seas mayor que yo, porque somos de la misma esencia etérea, de la misma pasta. Y tampoco me olvido que me conociste con 15 años, tú tendrías 18, si mal no recuerdo, y que no me trataste jamás como una cría, si no como alguien que piensa y razona.

Tampoco me olvido de todo lo que te debo. La calma que siempre me has transmitido. La confianza. El cariño. Y algo tan grande que no se puede explicar con palabras.

Siempre serás ma princesse, al igual que yo siempre seré ta poupée, aquella petite poupée que tú un día, hace muchos años dijiste que era.

Gracias a ti firmo así. Y gracias a ti continuo en las letras hoy, pues siempre fuiste un apoyo en mi escritura. Gracias por todo, princesse.

4 comentarios:

  1. Ya que te molestaste en leer mi blog, no podía hacer menos que pasarme por aquí, chapeau!

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  2. Gracias por la visita y el comentario, nos leemos entonces :)

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  3. Qué lindo, tía. Se ve que es una persona muy especial y querida. :)

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  4. Cervantes25/4/11 17:06

    Un GRaCiaS gigantesco, a la poupée que no cesa de luchar por seguir brillando con esa luz que la hace única en un mundo cada vez más oscuro.
    A la única ante la que me desnudo, sin ningún tipo de temor.
    Ma petite et douce poupée =))

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Gracias por leer esta entrada de Una enfermera rodeada de cerezas.
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