18 nov. 2010

Oda a la flor de Gnido

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento

Y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trajese:

No pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y sudor teñido.

Mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez en ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada

Y cómo por ti sola
y por tu gran valor y hermosura,
convertido en viola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo de aquel cautivo,
de quien se debe tener más cuidado,
que está muriendo vivo,
a remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Garcilaso de la Vega (fragmentos)

[[Gracias^^]]

2 comentarios:

  1. Hace un tiempo utilicé este poema también en mi blog, me encanta.
    Me gusta mucho Garcilaso, seré muy clásica para estas cosas. ^^

    ResponderEliminar
  2. Muy hermoso y si le pones música clásica de fondo mejor.
    Un besote guapa de la maga curiosa.
    Se te echo de menos el otro día.

    ResponderEliminar

Gracias por leer esta entrada de Una enfermera rodeada de cerezas.
Los comentarios hacen crecer los blogs. Comenta y serás respondido.