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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Oda a la flor de Gnido

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento

Y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trajese:

No pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y sudor teñido.

Mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez en ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada

Y cómo por ti sola
y por tu gran valor y hermosura,
convertido en viola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo de aquel cautivo,
de quien se debe tener más cuidado,
que está muriendo vivo,
a remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Garcilaso de la Vega (fragmentos)
[[Gracias^^]]