11 nov. 2016

Cuando me pauso

Me invaden las ganas de crear cuando me pauso.

Me crecen los helechos en el pelo, dejo de ser un tronco muerto, unas ramas grises alzadas, y empiezo a contemplar la vida. Me tiño de verde musgo, verde hojas. La humedad empieza a ver sus frutos. El frío incluso deja de pesarme, se convierte en aliciente para el crecimiento.

Viajo. Me veo a cientos de kilómetros, rodeada de montañas. El aire me corta la cara y las manos, estoy en una posición elevada donde los sonidos del ambiente y mi perro son mi única compañía. Desde aquí, el blanco de las paredes de las casas se funde con el verde de la vegetación, la misma que siento que llama a mi puerta y se extiende hacia mis miembros. La misma que pide fusionarse a mis entrañas. La misma a la que dejo pasar y que me invada.

Estoy a demasiados kilómetros de distancia de lo que veo, pero siento su frío aire, la sensación del sol como única fuente de calor mientras dure el día. El brasero y sus olores. Las noches de lectura bajo mantas y su peso al dormir. Mi perro en todo momento a mi lado, los dos juntos tomando el sol en mitad de la azotea.

Me invaden las ganas de evasión cuando crear es una pausa en el camino que estoy vetándome continuamente.

"Narcotics cannot still the Tooth
That nibbles at the soul—"
Emily Dickinson

9 oct. 2016

Write down

[Venecia, septiembre 2016]

1. Write down. El concepto me asalta de modo casual, entre apuntes y té, para variar en mis costumbres. Llevo ya dos semanas posponiendo demasiadas cosas y una de ellas es anotar todo lo que me está quedando pendiente. Rezuma por todos los márgenes (agenda, cuaderno, libreta del trabajo, apuntes) mil ideas sin forma, dos tangibles y las ganas por estrenar. Lo siento: es un momento extraño este que vivo. Tocará registrarlo.

2. Reposa el cuaderno al fondo de la mochila desde tiempos inmemorables. Lo paseo allá donde vaya, viene conmigo, pero no lo abro. Ahí duermen notas que aguardan impacientes por ser ordenadas y el recuerdo de un viaje a Italia que a ratos me asalta, deseando volver a recorrer sus calles. La función del cuaderno ahora es hacer de ancla.

3. Rescato de ese caos anotaciones de mi último viaje. Porque la impresión poderosa de las calles de Padua, Verona o Venecia me recorre ahora y no puedo más que recordar y recordar, echar de menos y desear estar.

4. Empiezo a echar cuenta de lo que tengo repartido por ahí y no sé dónde me llevará todo, pero tengo que seguir escribiendo para descubrirlo. Sólo así podré averiguarlo. He contado. Son cuatro poemas en Scrivener, tres en el cuaderno, dos (si mal no recuerdo) en el móvil y no sé si me dejo alguno en páginas anteriores.

5. No se puede poner coto al mar ni fronteras a lo que está creciendo. Por eso fui a Italia a disfrutar de la gastronomía, a empaparme de cultura y edificios, y volví cargada de inspiración y un proyecto bajo el brazo. Proyecto que no sé si progresará, si tendrá futuro o se parará en algún punto, pero escribo. Y lo seguiré haciendo hasta que ya no tenga más que decir.

7 sept. 2016

Inicio de septiembre


1. Septiembre llegó con trabajo en una unidad en la que estoy encantada de estar y en la que el tiempo se pasa volando. Por primera vez en mi vida celebro mi cumpleaños trabajando, con unas compañeras maravillosas y un turno tranquilo. Ojalá más así.

2. Vino también con un fin de semana de desconexión de los que el cuerpo te pide y necesitas darle, de poner tierra por medio y que las horas te traigan fuerzas para afrontar los retos que te esperan. Ojalá hubiese sido más tiempo, sólo siento que me faltó una buena sesión de tetería para que estuviese completo.

3. Apareció septiembre, de paso, con la rutina a cuestas. Ahora con más ingredientes a mi cóctel acostumbrado de estudio EIR y escritura. Pero este verano me ha sentado tan bien que me siento con fuerzas de sobra y ganas como para hacerle frente a todo y poder con ello. Nunca me asustó luchar por lo que quiero, ahora mucho menos.

4. La inspiración parece que se va asomando, tímida, y está empezando a llamar a la puerta. Pide permiso para entrar a mi vida porque, ya se sabe, cuanto más liada estés más ganas tendrás de dejarte la piel en el papel. Y hay costumbres que no pueden perderse por nada.

5. Conversaciones que te ayudan a desbloquearte, bienvenidas seáis. Amigos que te entienden y comprenden, que te ayudan y aconsejan, loados seáis. Ideas que empezáis a andar por vuestra cuenta, como si por fin encontrarais vuestro camino, dichosas seáis.

6. Y de pronto te encuentras con mil tareas pendientes, la agenda echando humo, las horas del día limitadas por los horarios que no puedes cambiar y van surgiendo más planes, más cosas que hacer. Las ideas aparecen por tu camino cada dos pasos y empiezas  a ver nuevas formas, nuevos patrones. Lo mismo va siendo hora de darle forma a todo, ahora que todavía puedo controlarlo.

7. No hay nada como volver del turno de mañana y tirarte después de comer en el sofá a terminar el libro que te lleva enganchando días. Tampoco hay nada como pegarte una carrerita con World Painted Blood de fondo. Ambas opciones te alinean los chakras de golpe y te da energía para afrontar lo que sea, comprobado.